• Dime de moda

Dos desfiles históricos, emblemas de la nueva era digital



Desde que la vida, tal cual la conocíamos, tomó un giro inesperado parece habernos posicionado en una nueva realidad, o nueva normalidad, tal como fue definido a lo largo y ancho del planeta. El cimbronazo y la rapidez del avance de una amenaza silenciosa cambió lo inmediato de nuestras vidas y nuestros modos de relación y vínculo. 


A continuación, voy a desarrollar dos de los desfiles, entendiéndolos no como un mero acto de presentación de una colección, sino en el contexto de una realidad impregnada de simbolismo, atravesada por un fenómeno social inédito en la historia. No se trata de una presentación más, se trata de un nuevo paradigma, de una nueva forma de hacer arte, llegar a la gente y lograr conmover. Para mi lo que desarrollare a continuación marca un hito e inicia un nuevo capítulo de la historia de la moda.


París el gigante de la industria llevó a cabo la Semana de la Moda de Alta Costura en la capital francesa de forma virtual.


A fines de marzo, al término de la última presentación otoño- invierno 2020 se anunció la suspensión de todos los desfiles de hombre y de alta costura y su continuidad tal como la conocemos.


El contexto internacional y el acecho de un virus que ataca a escala mundial dieron como resultado un cambio de paradigma. La industria de la moda, no ajena, se vio forzada a reestructurar su funcionamiento. La FHCM (fédération de la Haute Couture et de la Mode) anunció su calendario oficial en este nuevo formato digital.  Por streaming y sin público, con acceso a profesionales de la industria de la moda, compradores, editores.


Así mismo este nuevo formato y la utilización de la nueva plataforma alcanzaron a una audiencia más global propiciando una mayor difusión.


Con convenios establecidos con YouTube, Instagram y Facebook, entre otros, la apuesta se centra no en reemplazar desfiles físicos por virtuales sino enriquecerlos y adaptarlos a la nueva realidad.

En este marco la firma Dior presentó su colección otoño-invierno 2020-2021 Alta Costura. María Grazia Chiuri buscando una forma innovadora y creativa de presentación, concibió una película dirigida por Matteo Garrone con música de Paolo Buonvino cuyo anhelo principal es expresar la emoción del sueño Dior con vestidos miniaturas, transportado en un imponente baúl que emula la fachada de la Avenida Montaigne 30, el corazón latente de la casa Dior y que llega hasta un bosque de ensueño. En un mundo de encantamiento de la imagen de la alta costura, las maravillosas miniaturas cobran vida como creaciones que inducen sueños. 



La directora creativa se inspiró y tomó como hecho histórico el periodo post segunda guerra mundial.  París devastada, una crisis económica sin precedentes que impactaba de lleno en la industria de la moda. Escasez extrema de telas, hilos y suministros lo que conllevó a un recorte importantísimo de la producción. La moda como motor económico esencial y de vital importancia para la identidad cultural de Francia debía encauzar su destino. Con el fin de conservar textiles, cueros, piel, Robert Ricci (hijo de la diseñadora Nina Ricci) propuso vestir maniquíes miniaturas, o muñecas de moda. Median 70 cm aproximadamente y estaban confeccionadas en acero. Contó con una colección itinerante de 237 piezas.


Los diseños de estas muñecas fueron llevados a cabo por la ilustradora Eliane Bonabel. Chistian Berard, su mente y manos fueron responsables de aquel despliegue creativo de escenografía junto a un numeroso grupo de colaboradores.


Más de 60 diseñadores se sumaron a la iniciativa colaborando con sus diseños, para recaudar fondos para los sobrevivientes de la guerra y la reactivación de una industria de la moda con grandes dificultades económicas. Este es el surgimiento de Theatre de la Mode, una exhibición original inaugurada en Louvre, París el 28 de marzo de 1945 que recorrió Europa y luego los estados unidos y ahora forma parte de la colección permanente del museo de arte Maryhill en el estado de Washington.


Hoy como en 1940 vemos la inmensa capacidad de resiliencia de una industria que tiene una capacidad innata para para ponerse de pie, reinventarse y anteponerse a la adversidad. No sin cierto dejo de nostalgia paso una y otra vez por “Le  Mythe Dior” , busco su esencia e interpretar su mensaje. 


En esta  línea de pensamiento y con la intención de volver a sus raíces,  Maria Grazia Chiuri, directora creativa de la firma francesa, nos presenta su colección crucero 2021. Sin público, con un impresionante despliegue y  un seguimiento por redes sociales de 20 millones de personas que vieron el espectáculo desde todas partes del mundo. 



“Siempre es un honor volver a casa” estas fueron las palabras de la directora creativa que resumieron la carga emotiva que llevó a la inspiración de esta colección. El escenario, la Piazza del Duomo, una pequeña ciudad en Puglia, en el talón de la bota italiana con 2000 años de antigüedad. Volver al origen, rindiendo homenaje a sus ricos monumentos arquitectónicos barrocos, su composición en piedra caliza y el colorido de sus flores. Redescubriendo de la mano de la casa Dior un importante centro agrícola con producción de oliva y vino, como así también un magnífico centro industrial especializado en cerámica.


Hablamos de una presentación en el contexto de un verdadero espectáculo de tradición y cultura. En colaboración, artesanos locales y artistas internacionales lograron una comunión que dio como resultado un imponente escenario, una pasarela que recorre las calles de ensueño y el despliegue de 90 estilismo baja una luminaria de 30.000 bombillas y 1,5 kilómetros de tubos led formando frase de empoderamiento femenino  colocadas a la largo de 12 días de intenso trabajo.


Con escenografía de Mrinella Senatone, coreografía de Sharon Eyaldance y una excelentísima orquesta dirigida por Paola Buonvino el espectáculo se hizo carne, la música inundó el ambiente y llegó a todas partes del mundo.


La música refleja del rito antiguo mediante el cual se tratan los efectos de la picadura de arañas e intenta transformar el dolor en una expresión hipnótica de liberación. Arte y música, tradición y moda, estilo y cultura, Dior parece tener la fórmula para aunar todo en un solo grito. 


El sentido de comunidad, de vuelta al origen, de trabajo artesanal, en un escenario único, estratégicamente pensado. Talleres de tejido pugliano, fábricas de telas y textiles locales constituyeron un entorno que invitó a la magia bajo la lente de Eduardo Winspeare que desarrolló la película y permitió que muchos pudimos ser testigo de una nueva forma de apreciar la moda.


Dos desfiles, dos presentaciones, dos despliegues artísticos que se destacaron por sus colecciones, sus puestas en escena, su trabajo en equipo. Dos sueños llevados a la pasarela y hechos realidad para ser contemplados por miles de personas alrededor del mundo.


La moda como fenómeno sociohistórico y clave esencial de toda cultura está atravesando un acontecimiento sin precedentes.


Hay una virtualización de nuestras vidas, un confinamiento que nos invita a una reflexión lo que implica un verdadero acto de responsabilidad. Sin duda el cambio está en marcha y con él, nuestro modo de comunicación y relación.


En este mundo que literalmente se puso de cabeza en donde se desvanecen las certezas hay una industria que sigue de pie, que representa el grito mismo de la estética y la belleza. Hoy como en muchos otros momentos de la historia hay que resistir, reinventarse y tener la firme convicción de que la moda acompaña todos los procesos de nuestra historia y que permite a través de nuestra vestimenta poder expresarnos, comunicarnos y hablarle al mundo.

Sin duda, este formato virtual en el corazón mismo de la moda marcó un antes y un después. Veremos si esta modalidad llegó para instalarse de manera definitiva y constituirse paradójicamente en un nuevo modo de acercamiento al mundo de la moda.